viernes, 27 de diciembre de 2013

Andes

Y cruzas por los Andes y bendices la tierra que pisas:
Si tus pies descalzos huellan herencia de grandes sabios,
si tus ojos de madera acanelada cincelan paisajes de tiempos más nobles,
si tus fibras guardan calidez y ternuras frágiles,
no es casualidad ni azarosa la cuestión,
es que el destino trazó mis sueños en tu cuerpo de infinita bondad.


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